Hipermetropía

El término hipermetropía se utiliza para describir el estado de la visión de las personas hipermétropes. Las causas de la hipermetropía suelen ser genéticas y hacen que el globo ocular sea demasiado corto o que la córnea sea demasiado plana, de modo que las imágenes se concentran en un punto que se encuentra detrás de la retina. Las personas con hipermetropía suelen distinguir perfectamente objetos lejanos, pero tienen inconvenientes en fijar la vista en objetos cercanos.

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Síntomas de la Hipermetropía

Es posible que las personas que padecen hipermetropía tengan inconvenientes en ver objetos cercanos. En algunos casos, es posible que no reconozcan que sufren de un problema de la visión pero notarán que sus ojos se cansan o comienzan a doler mientras realizan actividades como leer o escribir. Esto se debe a que, en el caso de la personas con hipermetropía leve, el cristalino del ojo tiene una tendencia a acomodarse al error refractivo. Sin embargo, con el tiempo, la capacidad de adaptación del cristalino disminuye y las personas con hipermetropía necesitarán tratamiento para corregir su visión.

Causas de la Hipermetropía

Al igual que la miopía, la hipermetropía es un rasgo genético; sin embargo, en lugar de deberse a que el ojo es demasiado largo (como en la miopía), se produce porque es demasiado corto, lo que hace que las imágenes se concentren en un punto que se encuentra detrás de la retina. Pese a que es frecuente que la hipermetropía esté relacionada con la edad, el envejecimiento no hace que una persona se vuelva hipermétrope. Lo que hace el proceso de envejecimiento es dificultar la capacidad de enfoque del ojo, algo que, en ocasiones, vuelve más evidente un problema de hipermetropía preexistente.

Diagnóstico de la Hipermetropía

Si las causas de la hipermetropía están presentes en la familia de un niño, el niño posee grandes probabilidades de heredar el trastorno. Sin embargo, por lo general, una prueba de detección o de agudeza visual típicas en edad escolar no serán del todo adecuadas para detectar la hipermetropía. A través de un examen ocular integral, un oftalmólogo no sólo podrá detectar problemas sino que también podrá determinar el grado del trastorno y los tratamientos ideales para dichos problemas. Es posible que los jóvenes con hipermetropía leve no necesiten lentes correctivas ni ningún tipo de tratamiento.

Por otro lado, las personas mayores o que padecen de hipermetropía grave pueden disponer de una amplia gama de tratamientos.

Hipermetropía moderada a grave

Las personas con hipermetropía son consideradas hipermétropes porque, por lo general, pueden ver los objetos lejanos con más claridad que los cercanos. Sin embargo, es posible que las personas que padecen de hipermetropía moderada a grave tengan inconvenientes para ver objetos a cualquier distancia. Si el error refractivo es lo suficientemente grave, el cristalino no podrá acomodarse y se necesitará un tratamiento. Los niños con hipermetropía grave corren un mayor riesgo de sufrir de estrabismo (ojos cruzados) o ambliopía (ojo perezoso); por eso, se los debe examinar y tratar adecuadamente.

Grado de Visión Hipermétrope

Al igual que en la miopía, el grado de hipermetropía se mide en dioptrías, las unidades de medida que describen la potencia del cristalino. Las graduaciones para la miopía tienen cifras negativas y las de la hipermetropía se realizan con números positivos. Una persona con una graduación de +2.0 dioptrías o menos padece hipermetropía leve. Se considera que un grado de hipermetropía de entre +2.0 y +4.0 dioptrías es moderado. Una persona con hipermetropía grave necesitará una graduación de +4.0 dioptrías como mínimo.